Van Gogh tenía la costumbre, casi entrañable, de firmar todos sus cuadros con nada más que «Vincent». Ni un formal «van Gogh» ni el nombre completo «Vincent van Gogh». Solo «Vincent».
Pero ¿por qué lo hacía? Por desgracia ya no se lo podemos preguntar, aunque hay un par de teorías interesantes.

Un gran fan
Van Gogh no fue el primer pintor neerlandés famoso al que se le ocurrió dejar solo su nombre de pila en el lienzo. Rembrandt Harmenszoon van Rijn se le adelantó (y, la verdad, con un nombre así yo también me habría quedado con el de pila).
Vincent conoció pronto la obra de Rembrandt. A mediados de la década de 1870 trabajaba como marchante de arte para una galería de París, y en el Louvre Van Rijn causó una profunda impresión en el joven Van Gogh.
Apenas se nota en su obra, pero las cartas que Vincent escribió a su hermano Theo muestran que Van Gogh admiró a Rembrandt toda su vida. Tras visitar el Rijksmuseum en 1885, llegó a decir que daría con gusto diez años de su vida por poder contemplar La novia judía durante 14 días «comiendo apenas un mendrugo de pan seco».
Decir que Vincent era un gran fan de su viejo colega se queda corto. ¿Sería su firma con el nombre de pila un guiño a su ídolo?
Van Gogh admiraba a Van Rijn
Peleas familiares
La otra teoría es quizá menos inspiradora. En su libro Van Gogh: His Life and Works in 500 Images, Michael Howard sostiene que Vincent, en realidad, prefería no ser un «van Gogh». La casa de los Van Gogh no era precisamente un nido cálido. Su madre venía de una familia religiosa y acomodada, y su padre era pastor de la Iglesia reformada. A primera vista, nada raro, pero de puertas para adentro había muchas discusiones.
Vincent chocaba sin parar con su padre, y también a menudo con otros familiares. Mientras tanto, su madre intentaba mantener el buen nombre de la familia y la unidad del hogar. Como «solución», enviaron al conflictivo Vincent a Bélgica a pasar un periodo de prueba como misionero. Allí vivió ocho meses en condiciones miserables y cayó en una depresión. Después, la comunidad protestante lo rechazó porque era demasiado difícil de tratar. Su familia se llevó una gran decepción. No es de extrañar que Vincent ya no se sintiera un «verdadero» Van Gogh.
Irónicamente, gracias a él, Van Gogh se convirtió en uno de los apellidos más famosos del mundo.


































10 comentarios
Dejar un comentario
Este sitio está protegido por hCaptcha y se aplican la Política de privacidad de hCaptcha y los Términos del servicio.